Divorcio, separación: ¿Un trauma para los hijos?

Si bien el hecho de separarse ya supone en mayor o menor medida un conflicto emocional para los miembros de la pareja, el conflicto es mayor para los hijos, por eso sus reacciones ante el mismo son variadas.

Situación en la que se encuentran los niños ante el divorcio o la separación:

- La estructura familiar es la base sobre la que se desarrollan los niños.

- La familia es la primera estructura social con la que mantienen contacto los recién llegados; es en la familia donde tomarán las bases para evolucionar como personas.

- En principio, para un desarrollo normal, ésta estructura debería ser un entorno seguro, estable y afectivo.

- Con el divorcio o la separación la estructura familiar se rompe y ahí surgen los conflictos emocionales.

- Los niños ya sufren las consecuencias del divorcio o la separación antes de que ocurra (discusiones, carencias afectivas, malas caras, tensión, etc.)

- Cuando a los niños se les comunica la nueva situación se les viene abajo toda la estructura organizativa, mental y afectiva que habían adquirido en el entorno familiar, deben reestructurar todo de nuevo y no es una tarea sencilla. En la mayoría de las ocasiones no están capacitados para hacerlo , es ahí donde deben entrar los padres para amortiguar el impacto y ayudarles a reorganizar su situación emocional, afectiva y mental. En ocasiones los padres tampoco se ven capacitados para lograr estos objetivos con lo que se ven en la situación de buscar ayuda especializada.

¿Qué tipo de conflictos produce en los niños el divorcio o la separación?

Lo cierto es que depende de la situación, no será lo mismo la vivencia de separación para aquellos niños en cuyo entorno familiar uno de los progenitores es problemático (perturbador-a, maltratador-a, alcoholico-a, etc.), en cuyo caso la marcha de dicho progenitor se puede llegar a vivir como una expectativa de paz en el hogar; que en aquellos niños cuyo entorno familiar no es tan perturbador.
Vamos a centrarnos en los síntomas que pueden llegar a manifestar los niños ante la situación de separación, estos síntomas son más comunes en menores de diez años, por debajo de esta edad suele afectar de una forma más notoria el trauma de la separación o divorcio:

- Aislamiento-retirada: El niño se aísla del entorno que le rodea, se centra en sí mismo, no habla con casi nadie y si lo hace de forma muy concisa, prefiere estar solo en su cuarto, no juega con otros niños.

- Bajo rendimiento escolar: En ocasiones viene unido a fobia a la escuela y ansiedad de separación, no desea ir a la escuela, no atiende en clase, tampoco molesta a sus compañeros, no presta atención a los deberes, apenas quiere salir de casa, la apatía que muestra en la realización de tareas que no son de su agrado se extiende a otras muchas áreas.

- Depresión: En diferentes grados, puede ocurrir desde una depresión transitoria a una depresión mayor en cuyo caso será necesaria la intervención de un especialista.

- Fugas del hogar: Se suelen producir para ir a buscar al miembro de la pareja no presente, en ocasiones para que se apiade de su estado de desamparo y regrese al hogar o en la creencia de que será más feliz al lado del otro progenitor.

- Regresiones: Se comporta con respecto a una edad mental menor de la que posee, olvida cómo vestirse, no sabe comer solo, regresa a un habla primaria; la regresión es una defensa psicológica en la que el niño trata de volver a una época en la que no existía el conflicto actual y que recuerda como feliz.

- Negación y conducta antisocial:En ocasiones ocurren a la par, por un lado el niño-a niega lo que está ocurriendo (niega que sus padres se hayan separado pese a haberle explicado la situación en diversas ocasiones), por otro lado siente consciente o inconscientemente que sus padres le han hecho daño lo que le da derecho a hacerlo él también, provocando conducta antisocial.

- Culpa: El niño en ocasiones se siente culpable de la situación, cree que ha sido cosa suya, por su mal comportamiento, por su bajo rendimiento escolar, por alguna trastada, y puede llegar al autocastigo como forma de autodirigir la hostilidad que siente hacia sus padres inconscientemente.

- Aprovechamiento de la situación-enfrentamiento de los padres: El niño en ocasiones trata de beneficiarse de la situación poniéndola como excusa para conseguir sus objetivos o escabullirse de sus responsabilidades o fracasos. A veces llega a crear falsas acusaciones para que los padres hablen entre sí, pese a saber que dichas acusaciones lo único que van a lograr es un mayor enfrentamiento entre sus progenitores.

- Indiferencia: El niño no protesta, no se queja de la situación, es como si la cosa no fuese con él, es otra forma de negación de la situación.

Consejos para sobrellevar la situación de divorcio o separación:

- Conviene explicar al niño su situación con claridad, dentro de lo que pueda soportar según su edad.

- Dejarle expresar su hostilidad su ira y frustración de una forma controlada.

- Dedicar unos minutos al día para hablar con el niño sobre la situación.

- Compartir y atenuar sus miedos

- Darle apoyo compensatorio

- Demostrarles que el cariño hacia ellos no ha disminuido en absoluto.

- Resolver sus dudas por muy intimas que éstas puedan llegar a ser.

- No ofrecerle una expectativa falsa de esperanza si no la hay.

- No realizar sentencias ambiguas del tipo: "tu padre-madre y yo nos queríamos mucho", "era muy bueno-a", etc. Ya que el niño puede preguntarse... ¿y por qué os habéis separado?

- En caso de no saber resolver alguna situación conflictiva con los niños es recomendable buscar ayuda especializada.

Carlos Jordi Anzano, Psicólogo Infantil Imaginarium.